La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo cardiovascular más importantes y, al mismo tiempo, uno de los que con mayor frecuencia puede pasar inadvertido.
La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor del 44 % de los adultos con hipertensión desconocen que tienen esta condición. La razón es sencilla: en muchas personas, la presión arterial elevada no provoca síntomas evidentes.
Por eso, esperar a sentir dolor de cabeza, mareos o palpitaciones no es una estrategia adecuada para saber cómo está nuestra presión.
¿Qué representa la presión arterial?
La medición registra dos valores. La presión sistólica corresponde al momento en que el corazón se contrae y bombea sangre. La presión diastólica refleja la presión existente cuando el corazón se encuentra en reposo entre latidos.
Una medición aislada no siempre alcanza para realizar un diagnóstico. La interpretación debe considerar cómo se realizó la medición, antecedentes personales, medicamentos, factores de riesgo y registros obtenidos en diferentes momentos.
Las guías europeas actuales incluyen, además de la medición en consultorio, la medición domiciliaria y el monitoreo ambulatorio como herramientas para estudiar la presión arterial.
¿Por qué importa detectarla?
La hipertensión mantenida aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, enfermedad renal y otras complicaciones. La buena noticia es que puede identificarse fácilmente y existen estrategias eficaces para controlarla.
Mantener actividad física, reducir el exceso de sal, controlar el peso, evitar el tabaco y seguir el tratamiento indicado cuando corresponde forman parte de su abordaje.
En InnovaCardio, la evaluación cardiovascular permite interpretar la presión arterial dentro de una mirada integral de cada paciente y, cuando está indicado, complementar el estudio con MAPA de 24 horas.


