Moverse más es una de las mejores decisiones para la salud.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular.
Sin embargo, existe una diferencia entre recomendar actividad física y asumir que todas las personas deberían comenzar con la misma intensidad.
Edad, antecedentes familiares, presión arterial, colesterol, diabetes, tabaquismo, síntomas y nivel previo de entrenamiento forman parte del contexto que puede modificar la evaluación.
¿Todos necesitan una ergometría antes de entrenar?
No. La indicación de una prueba de esfuerzo depende del contexto clínico.
Cuando está indicada, la ergometría permite observar cómo responde el corazón al ejercicio mientras se controlan variables como frecuencia cardíaca, ritmo y presión arterial. También puede aportar información frente a determinados síntomas o para valorar capacidad funcional.
La evaluación cardiovascular del deportista forma parte de las áreas específicas de InnovaCardio, incluyendo aptitud física, seguimiento y prevención de eventos relacionados con el ejercicio.
El objetivo no es encontrar una excusa para no entrenar
Es exactamente lo contrario.
Una evaluación adecuada puede ayudar a elegir una actividad y una intensidad acordes a las características de cada persona.
Si llevás mucho tiempo sin realizar ejercicio, una estrategia razonable suele incluir comenzar progresivamente y aumentar duración e intensidad de manera gradual. La American Heart Association también recomienda avanzar paulatinamente después de períodos prolongados de sedentarismo.
La prevención cardiovascular y el deporte no son conceptos enfrentados. Una buena evaluación puede ayudar a entrenar con mayor información y seguridad.


